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Esta vivienda en el centro de Madrid tiene una personalidad única, que refleja el gusto de su propietario por el arte y sus ganas de crear su casa como un lugar especial en el que divertirse y sorprender a sus invitados. La sorpresa empieza desde la entrada, donde un pasillo iluminado por unas rendijas de luz que suben por la pared hasta el techo, lleva hasta una puerta al fondo a través de la cual se accede al recibidor. A un lado de dicho recibidor tenemos el despacho en el espacio más clásico de la vivienda con las molduras, columnas y chimenea originales pero combinado con mobiliario y obras de arte de estilo moderno. Al otro lado del recibidor, un espacio de exposición inspirado en las salas del Rijksmuseum de Amsterdam, del cuál toma el singular color azul de las paredes. En este lugar se exponen las piezas más queridas del propietario, para las cuales se han creado hornacinas a medida e iluminación LED. Nuevamente la modernidad reflejada por este espacio combina con lo clásico en los arcos creados para acceder al mismo. Al fondo, dos puertas ocultas llevan a la zona de noche por un lado y a la zona de día por otro. Una de las puertas lleva al dormitorio principal, refugio nocturno del propietario, en el que el color negro es el protagonista. Por detrás del cabecero se accede a un vestidor a medida y al baño en suite, todo ello con paredes, suelo, techo y mobiliario en negro como fondo sobre el que destacan numerosas y coloridas obras de arte.
Por la otra puerta oculta se entra al salón donde destaca una gran biblioteca que ocupa por completo dos de las cuatro paredes de la habitación, con más de 65 metros de estanterías para libros. Y, aunque parece que la vivienda termina aquí, uno de los módulos de la librería es abatible transformándose en una puerta que da paso a una sala de cine, en la que la biblioteca continúa con otros 86 metros de libros y una enorme pantalla de TV. En esta sala nos encontramos también con el aseo de visitas, oculto en un cubo de madera como prolongación de la biblioteca y con un techo de vidrio a través del cual se ven los libros que continúan por encima hasta el techo de la sala.
Conectando la sala de cine y el dormitorio principal tenemos un pequeño distribuidor convertido también en espacio expositivo, a través del cual accedemos a la cocina y al dormitorio de invitados/servicio con su propio baño en suite.